Blackstone Fortress, Necromunda y Speed Freeks

En el puente del seis al nueve de Diciembre, Karan y yo hemos ido a visitar a Xandre a su casa. Y como no podía ser de otra manera, le hemos dado muy duro al crack de plástico en forma de moñecos.

Si me seguís en mis redes ya habréis visto nuestras locas partidas. Lejos de repetir eso, lo que voy a hacer en esta entrada es comentaros mis impresiones sobre los juegos a los que jugué, a los cuales todavía no había jugado, y les tenía unas ganas locas.

Blackstone Fortress

El nuevo producto de Games Workshop, Blackstone Fortress es un juego de los que yo llamo “Soft rol”. Podría ser una droga de paso tanto como para el mismísimo rol, como para Warhammer 40000 o Kill Team. No voy a contaros otra vez de qué va el juego, ya voy tardísimo y francamente, otros lo han hecho ya. Entre otros mis compañeros en La Voz de Horus. Así disimuladamente, aquí se me cae un enlace por si os lo perdisteis.

Y ahora la opinión.

El juego me ha gustado mucho. Me ha gustado mucho el comportamiento aleatorio de los enemigos, la variedad tan brutal entre los personajes, y el rollito narrativo que se trae el juego. Por supuesto si eres un sajaraja de la vida te lo puedes pasar sin leer un texto, pero si lo haces te estás perdiendo gran parte del atractivo, y pronto vas a verle el cartón al juego.

Yo jugué con Rein y Raus, los gemelos Ratlings, y me parecieron muy divertidos. Les puse un mote cachondo, y junto al Hombre de Hierro, al Mercenario Kroot y a la Pirómana, le metimos dos sesiones y llegamos a pasarnos el primer Bastión.

Me ha gustado mucho, pero ¿Es perfecto? Pues no. Y como sabéis que yo me mojo con lo chungo, allá vamos. Para empezar es un juego de dados, y cuando en un juego tiras dados, pasan cosas. Sin embargo, pronto le pillé el truco a estos dados, y realmente no tienen ningún sentido. Blackstone Fortress viene con dados de seis, ocho y doce, pero en realidad podría jugarse perfectamente con dados de seis. Se les ve el cartón rápido.

Y hablando de cartón… este tipo de juegos, sin un “Master”, requiere que se apliquen las reglas de manera correcta, o como dice Xandre, le estás haciendo trampas al cartón. Y son muy dados al “Bueno ya que lo hemos hecho mal, tiramos para adelante y a la siguiente lo hacemos bien”. Que sí, que es razonable, pero hay quien puede no estar de acuerdo y la verdad es que no le falta razón.

Luego hay un tema peliagudo, y es que el juego puede generar una cantidad de enemigos ingestionable. Los enemigos son capaces de hacerte muchísimo daño si tienen unas tiradas estandar, y tu grupo lo mismo no es capaz de anular a todo lo que se te viene encima. Hay muy pocos personajes con capacidad de gestionar grandes grupos, y como tengas un poco de mala suerte ya estás jodido.

Sin embargo, insisto, el juego es una pasada. Es tan divertido que me lo acabaré autoregalando para Navidad. A no ser que me toque el sorteo de La Voz de Horus

Necromunda

No os imagináis las ganas que tenía de jugar a este juego. Junto a Xandre y Karan, echamos una partida introductoria a tres jugadores, para aprender a jugar los tres. Me leí las reglas mientras ellos dos jugaban a Battleflet Gothic (e hice un guión para un podcast, y me dio tiempo a aburrirme y echar una medio siesta, qué lentos son), y por la tarde le dimos a las bandas.

Cultos Genestealers, Cultos del Caos y Escher, en un escenario chorras que me saqué de la manga. Decidimos jugar sin meternos en habilidades ni nada complicado, y el juego nos dejó muy buen sabor de boca. Tanto que cuando acabe de escribir esto, empezaré a montar una campaña narrativa para quien se anime de LVDH.

Lo dicho, solo rascamos la superficie, y nos gustó mucho. Lo mismo empezamos a hacerlo y nos tira para atrás, pero la primera impresión fue fantástica. Ya volveré a traeros algo de Necromunda si hemos conseguido que el germen se desarrolle.

Speed Freeks

A este sí que le tenía ganas. Tantas que me compré un Rukkatruk y unas motos, para hacerme mi propia peña. Loz Chikoz de loz Brazoz de Máz, unos Orkos con el picorsito Genestealer. Mi plan era haberlo llevado pintado, pero la vida me ha ganado el pulso, y además este podcast se comió todo mi tiempo de ocio durante una semana. Espero que al menos os haya gustado, o si no llamo a Mortarion y os kill la vida.

Volviendo a Speed Freeks, tras haber hecho su podcast, sabía que era un juego que me iba a gustar, y así pasó. Es una locura de inicio a final, los tres nos estuvimos partiendo de risa a lo largo de toda la partida, y eso es una cosa que no suele suceder. Especialmente porque al final es un juego de dados, en el que te puede frustrar que pasen cosas, pero aquí cuando pasaba algo hilarante no había drama, más bien commedia.

Speed Freeks se ha ganado un espacio entre nuestros días de ocio futuro, y también montaremos una campaña. Pero esta desenfadada, sin presiones y de cuando se pueda. Por supuesto también traeré por aquí a Loz Chikoz de loz Brazoz de Máz, que esa Marea grís no se va a pintar sola.

Pues eso fue todo. Como veis, el puente nos cundió una barbaridad, hasta nos dio tiempo para grabar un crossover con las buenas gentes de Reserva de Maná. Ese es el nivel que nos gestionamos.

Os hablaré más de estos cuando vuelva a darles ¡Nos leemos!