Un ejército menos

Mientras doy tiempo a que vayan llegando las fotos del GT de Málaga, voy a aprovechar para dedicar unas líneas a un tema que, si lleváis tiempo en el mundillo, puede que hayáis tenido que afrontar alguna que otra vez. Y este tema es el deshacerse de un ejército. Lo traigo porque hace nada, me deshice de mis Necrones.

Mis destructores, cuando los estuve pintando en 2010. No ha llovido ni nada…

¿Por qué me he desecho de ellos? No es porque no sean competitivos o interesantes de jugar (opinión que no comparto), ha sido por una simple cuestión de espacio y tiempo. No tengo espacio, ni tiempo para dedicárselo, y pensando fríamente, iban a ser una caja de mudanza más en el armario de la vergüenza. Hay otras cosas en las que sí quiero invertir mi tiempo y dinero, y que me motivan más, así que la decisión ha sido dura, pero había que dar el paso. Y no sé vosotros, pero yo sin motivación no muevo un dedo.

¿Sabéis por qué es el armario de la vergüenza? Porque es lo que habita ahí. Eso y Marea Gris.

Así que, se lo he vendido a dos amigos, que seguro que le dan un uso más digno que yo, que llevaba unos buenos años sin jugarlos. He sacado pasta, pero ni de broma he hecho una buena venta, ha sido precio de amigo total, y a cambio me he ahorrado estar chiquiteando en las típicas páginas de ventas.

No es la primera vez que he vendido un ejército, en su día también vendí los Tau que me compré en tercera edición, y cuando nació Age of Sigmar prácticamente regalé todos mis ejércitos de Warhammer. Nada que ver con Age of Sigmar, la verdad es que llevaba años sin jugarlos, y no tenía ni ganas.

Así que nada más, efectivamente esto es un post gratuito de relleno con algo que me apetecía contar ¿Alguna vez os habéis visto en estas circunstancias? ¿Cuántos ejércitos habéis vendido, y si lo habéis hecho, cómo ha sido?

Adios amigos, en manos de otros estáis mejor. Al menos veréis mesas.